El entramado urbano de Arteaga
se asienta sobre una zona llana. La tipología de sus
edificaciones civiles responde a construcciones de sillarejo,
con sillar en vanos -adintelados- y esquinales y portadas de
medio punto. Datan principalmente del siglo XVI, estando reformadas
en las dos centurias posteriores. Destaca la casa de López
de Dicastillo, con escudo fechado en 1637.
La
iglesia de San Nicolás es una construcción
levantada en el siglo XVI, en estilo gótico-renacentista.
Presenta planta de una sola nave dividida en triple tramo y
que se prolonga hasta la cabecera, resuelta de forma cuadrada.
Los dos primeros tramos cubren con bóveda de medio cañón
con lunetos. Para el crucero y la cabecera se disponen en el
siglo XVI sendas bóvedas estrelladas que parten de ménsulas
de estilo plateresco. Al exterior se presenta el conjunto como
una robusta construcción en la que se mezclan el sillar,
el sillarejo y el ladrillo. Destacan los contrafuertes que recorren
el perímetro y que dotan de envergadura al edificio.
Entre los elementos que configuran la estructura externa, destaca
la portada de ingreso en forma de medio punto e inscrita dentro
de un pórtico moderno. Mantiene la solidez del conjunto
ante su escaso alzado la torre ubicada en la zona de los pies
con función de campanario.
El retablo
mayor es una pieza de estilo plateresco de finales del siglo
XVI. Tradicionalmente atribuido al taller de los Imberto, está
documentada como obra del entallador estellés Pedro de
Gabiria, estando terminada en 1579. Fue policromada en 1584
por el también estellés Juan de Miñano.
Consta de predela sobre el que se alza un doble cuerpo de triple
calle, que se articula mediante sucesión de pilastras
ornadas de grutescos. El conjunto se remata con un ático
en forma de frontón recto. Los motivos iconográficos
del retablo son de raigambre popular, y sobre todo en los relieves
se aprecia una evolución en los estudios anatómicos.
Fernando
GARCÍA NIETO