Monasterio
de Nuestra Señora de Belate: Dentro del término
municipal de Arraitz-Orkin se encuentra este antiguo monasterio,
fundado poco antes de 1165 en la calzada que desde el pueblo
de Lantz atravesaba una zona boscosa y montaraz hacia el valle
de Baztan. Como corresponde a su ubicación, a la vera
de un importante ramal del Camino de Santiago, el monasterio
recibió numerosas donaciones y prebendas, conociendo
momentos de gran esplendor, no en vano en 1325 estaba habitado
por un total de veintiún religiosos que atendían
a los peregrinos. En la actualidad, no obstante, de aquel primitivo
edificio no queda sino la iglesia, habiéndose perdido
el resto de las dependencias. Su decadencia, a partir del siglo
XVI, va unida a las frecuentes guerras que la monarquía
española sostuvo con Francia, y dada la posición
expuesta y desprotegida del monasterio. El proceso culmina en
1793, cuando el ejército de la Convención francesa
destruyó totalmente este antiguo monasterio.
Los
muros van revocados al interior, pero al exterior permiten observar
la labra en un sillarejo de correcta factura, muy someramente
escuadrado. Se ilumina la fábrica con una aspillera abierta
en la cabecera, así como una ventana cuadrangular en
el muro de los pies, además de los dos accesos, situados
en el muro occidental y en el del Evangelio, respectivamente.
Se
cubre este antiguo templo con una bóveda de cañón
apuntado, que lleva su datación hacia el 1200. Va reforzada
por arcos fajones de sección cuadrada, de perfil igualmente
apuntado, y que apean en ménsulas lobuladas encastradas
en el muro. La sacristía recibe una bóveda de
horno o de cuarto de esfera.
Al
exterior llama la atención el aspecto sobrio del templo,
con una sensación de pesantez que debe mucho al carácter
ciego y macizo de sus muros, articulados únicamente mediante
unos contrafuertes que en absoluto contrarrestan la marcada
horizontalidad del edificio. En la actualidad, se cubre con
un tejado cerrado mediante lajas de piedra. Como se ha dicho,
en el muro de los pies se abre la puerta principal del templo,
que consta de un arco apuntado que lleva cuatro arquivoltas
lisas y de sección cuadrada, además de un guardalluvias
exterior. Apean en unos capiteles corridos, también exentos
de decoración, sobre pies derechos que reciben similar
tratamiento. Otra puerta, adintelada y de menores pretensiones,
se abre en el muro del Evangelio, a la altura del tercer tramo.
Parroquia
de la Asunción: Se trata de un templo del siglo
XVI, remozada y ampliada en 1906 por el arquitecto Ángel
Goicoechea, que rehizo transepto, cabecera y sacristía,
tratando de seguir los parámetros arquitectónicos
ya prefijados en el templo. Hoy en día, el edificio presenta
una planta de cruz latina, con una única nave dividida
en tres tramos de tamaño desigual, más un transepto
marcado en planta y una cabecera poco profunda, que termina
en testero recto. La sacristía, de planta rectangular,
se abre en el muro de la Epístola y a la altura de la
cabecera, como suele ser habitual. El acceso del templo se abre
por el mismo lado, en su tercer tramo, y va cobijado por un
pórtico sobre pilares de sección cuadrada. Por
este lado se adosa también el volumen de la torre, que
alberga una escalera en su interior.
Los
muros, enlucidos en el interior de la iglesia, permiten diferenciar
claramente al exterior las dos etapas constructivas de la fábrica,
pues mientras que la obra del XVI lleva sillería bien
escuadrada, la reforma del siglo XX presenta sillarejo más
menudo. El muro de los pies y el muro de la Epístola
presentan cuatro ventanas rectas, mientras que cabecera y brazo
meridional del transepto se perforan mediante vanos semicirculares.
A los pies del templo se levanta, además, un coro sobre
arco de embocadura de perfil rebajado.
La
iglesia recibe diferentes tipos de cubiertas, según los
ámbitos y la época a la que pertenecen. Los tres
tramos de la nave se cubren mediante bóvedas estrelladas
del siglo XVI y de tradición gótica, separados
por fajones de medio punto. El crucero recibe por su parte una
bóveda de terceletes, mientras que los dos brazos llevan
simples bóvedas de cañón apuntado, con
fajones que en este caso son también apuntados. Todos
estos arcos fajones apean sus cargas en el muro mediante ménsulas
semicirculares, de donde parten también los nervios de
las tracerías, cuando las hay. El sotocoro muestra también
bóveda estrellada, mientras que la sacristía se
cubre con bóveda de cañón.
Al
exterior, que muestra variedad y riqueza de volúmenes,
llama la atención en primer lugar la torre octogonal,
de escaso empaque y que apenas destaca por su altura del resto
del inmueble. Se remata mediante un cuerpo de campanas añadido
en época barroca y que va en ladrillo, perforado por
medios puntos para el alojamiento de las campanas. El pórtico,
que como va dicho lleva tres pilares de piedra de sección
cuadrada, va con una estructura de madera para cobijo del acceso.
Este consta de un arco de medio punto propio del XVI, con cuatro
arquivoltas de sección cuadrada y guardalluvias exterior,
que apean en otras tantas columnillas con capiteles muy esquemáticos.
Preside
el interior un retablo mayor neorrenacentista, propio del siglo
XIX, aunque aprovecha esculturas anteriores, provenientes de
un retablo del XVI hoy desaparecido. La imagen central titular
es un grupo de la Asunción de la Virgen, coronada por
un séquito de ángeles, que va flanqueado de relieves
que representan a San Miguel matando al Dragón y a Santa
Lucía. En el ático, los relieves de San Juan Bautista
y de San Antonio Abad centran la talla de un Crucificado romanista.
En
el lado del Evangelio encontramos el retablo de la Virgen del
Rosario, obra también moderna, aunque cobija una talla
de la Virgen de estilo barroco. Su simétrico, situado
en el brazo sur del transepto, es el retablo de San José,
de la misma época que el anterior aunque en este caso
la imagen titular es del XVIII.
Joseba
ASIRON SAEZ