Esta
localidad alberga la Iglesia de San Juan Bautista
que data del siglo XVIII.
Entre
la arquitectura religiosa hay que destacar el Convento
de Nuestra Señora de los Ángeles, de
estilo barroco, del siglo XVIII.
Cuenta
con varios palacios entre los que se destaca el Palacio
de Ursúa, siglo XIV, y los de Bergara,
Lizarazu, Nas y Utalkoa.
Se trata de una localidad de gran riqueza cultural y etnográfica
y entre sus tradiciones y folklore destaca el carnaval cuyo
núcleo principal lo constituyen un cortejo nupcial y
la presencia de un oso encadenado a su cuidador.
La
danza - juego Eskalapoin dantza o baile de los zuecos es propia
del lugar.
En el barrio de Bergara, existe una calera. Son hornos para
hacer cal, cuyo origen se remonta a comienzos del s.-XVIII.
En aquella época de hambres, los campesinos se dieron
cuenta de la mayor producción de sus tierras utilizando
cal viva como abono. Salvo helecho, cualquier madera o arbusto
era utlilizado como combustible. Tiene un horno cilíndrico
con cubierta y una entrada superior, otra inferior o “agoa”
y una para extraer las cenizas o “auskoa”. El proceso
era: primero se cocía la piedra, a los cinco o seis días
estaba incandescente y convertida ya en cal, se enfriaba y se
extraía.