Desde
la parte alta de Arellano, la parroquia de San Román
preside la localidad. El edificio, gótico del siglo XIV
con algunos elementos del XIII y reformas posteriores de los
siglos XVI y XVIII, presenta nave única dividida en tres
tramos, cabecera poligonal y dos capillas laterales, todo cubierto
por bóvedas de crucería. A la parroquia, que en
el exterior tiene muros de sillería, se accede por una
puerta gótica del siglo XIV de arco apuntado abocinado
protegida por un pórtico adintelado. El coro y la sacristía
fueron construidos en el XVI.
Todo el interior
del templo está decorado con pinturas, principalmente
del siglo XVI, entre la que destaca una figura de San Cristóbal
realizada por Diego de Cegama. El retablo mayor, de estilo protobarroco,
fue realizado en el siglo XVII y cuenta con una talla de San
Román de la misma época. En la iglesia se encuentran
también los retablos de la Virgen del Rosario, del siglo
XVII, y de San Veremundo, que alberga dos relicarios con los
restos del abad de Santa María la Real de Irache: una
gran arqueta neoclásica situada en la hornacina central
del retablo y un segundo relicario portátil, en forma
de retablo, de madera policromada. Asimismo, la iglesia cuenta
con un Crucificado tallado en madera y un Ecce-Homo, ambos de
principios del siglo XVI y, en el coro alto, conserva nueve
sillas en madera tallada de estilo manierista.
Sobre
una loma, ya fuera del casco urbano, se levanta la ermita
de la Virgen de Unzizu, construida en sillería
en el siglo XVI y reformada en el XVIII. La ermita tiene planta
de cruz latina y cabecera poligonal, cubiertas por bóveda
de lunetos en nave y transepto, y por bóveda de paños
en la cabecera. Cuenta también con coro alto a los pies,
y se accede a ella por una puerta con arco de medio punto con
grandes dovelas. En su interior destaca la imagen de Nuestra
Señora de Unzizu, obra gótica del siglo XIV que,
aunque está muy restaurada, sigue manteniendo su perfil
gótico.
En cuanto al arte
civil, Arellano conserva un palacio de cabo de armería
con un escudo cuartelado sobre la puerta del muro que lo rodea.
El caserío de la localidad se divide en dos barrios,
el Alto, en el que se encuentra la iglesia, que cuenta con calles
estrechas que recuerdan su origen medieval y el barrio Bajo,
con una distribución más organizada de las casas.
En el barrio Alto podemos encontrar casas blasonadas de los
siglos XVII y XVIII, y en el barrio Bajo, edificios de principios
del XVI. En las afueras del pueblo se levanta una torre atalaya
románica de hacia 1100, que ha sido restaurada recientemente.