Ermita
de San Juan Bautista,
en la carretera que conduce a Etxarri. En 1797 fue visitada
por Igual de Soria, que mandaba que se adecentara y se dotara
de alguna imagen de culto. Tiene una única nave de planta
muy alargada y terminada en testero recto. En el lado de la
Epístola se aprecia además un pórtico de
madera sobre columnas. Sus muros son de sillarejo, que al exterior
van enlucidos y con cadenas de sillar, y el acceso se ubica
en el muro sur, el mejor orientado. Consiste la puerta en un
arco de medio punto que lleva la fecha de 1792. Se perforan
también sus muros con dos ventanas abiertas en el mismo
lado y otra a los pies. La cubierta es de madera y a dos vertientes.
Al interior puede verse un retablo barroco del siglo XVII, que
consta de banco con tableros de decoración vegetal, un
cuerpo articulado por columnas salomónicas y ático
con remate curvo. En la hornacina central hay una imagen del
santo titular, barroca del XVII, y en el ático un lienzo
representando a un obispo. Hubo otra ermita, San Blas, de la
que no se guarda memoria en el lugar, pero en la que vivía
el ermitaño Miguel Domínguez en 1627.
Parroquia
de Santa María: Se
trata de un edificio gótico en sus rasgos esenciales,
aunque no exento de algunas intervenciones posteriores, sobre
todo después del incendio de 1813. Su planta es de cruz
latina, con una sola nave, transepto destacado en planta y cabecera
profunda rematada en forma de artesa. Por el lado de la Epístola
se adosa la sacristía, de planta casi cuadrada, así
como un pórtico que cobija el acceso. Se aprecia igualmente
el volumen de la casa parroquial, así como la torre adosada
al primer tramo de la nave, con una escalera de caracol en su
interior y una capillita bautismal de planta octogonal adosada
al hastial occidental. Los muros son de sillares bien trabajados
al exterior, y presentan al interior un enlucido que contribuye
a su adecuada iluminación. Se abren mediante una ventana
de medio punto situada en la cabecera, en el lado de la Epístola,
aparte de otros vanos modernos y un ojo de buey en el muro de
los pies, además por supuesto del acceso al que más
adelante se aludirá. A los pies de la nave se levanta
un coro alto con arco de embocadura de medio punto y dovelas
decoradas con un almohadillado. Apea sobre pilastras y lleva
balaustrada de madera. La nave se cubre con una bóveda
de crucería con arcos fajones de medio punto que la dividen
en cuatro tramos. Estos arcos fajones apean sobre ménsulas
insertadas en el muro. El transepto lleva el mismo tipo de cubierta,
mientras que en la cabecera el diseño de las tracerías
se complica, adquiriendo forma estrellada. El sotocoro va también
con bóveda de nervios, mientras que la sacristía
lleva dos tramos de lunetos y uno de crucería. Al exterior
destaca el pórtico con cubierta de madera sobre pies
derechos de piedra. Tras este pórtico se encuentra la
puerta propiamente dicha, que consta de arco apuntado con tres
arquivoltas que apean sobre capitelillos, todo muy sobrio. La
torre, adosada al ángulo suroeste de la fábrica,
consta de cuatro cuerpos separados por impostas, y culmina con
cuerpo de campanas que se abre mediante arcos de medio punto
en sus cuatro frentes.
El retablo mayor es de época moderna,
pertenece a un estilo neoclásico bastante tardío,
y fue obra del mazonero Bernardo Aguirre y el imaginero escultor
Florentino Istúriz. De cualquier modo, en su montaje
definitivo se aprovecharon algunas imágenes que sobrevivieron
al incendio que siguió al saqueo del pueblo a manos francesas,
en 1813. Consta de banco y un cuerpo con columnas de orden compuesto,
rematando en ático con gran cascarón. La imaginería
cuenta con una talla en bulto de la Virgen con el Niño,
renacentista y del siglo XVI, un San Pedro también sedente
que pertenece aún al estilo romanista, del siglo XVII,
y un Calvario de comienzos del mismo siglo. Completan el conjunto
algunas tallas modernas situadas en las alas laterales del retablo.
En el lado del Evangelio hay otro retablo dedicado
a la Virgen del Rosario, barroco del siglo XVII aunque con reformas
modernas. Se compone de banco, cuerpo y ático, y la imagen
titular es moderna, de cuando la francesada.
El retablo del Crucificado se encuentra en el
lado de la Epístola, también barroco del siglo
XVII e igualmente con reformas posteriores, que pueden corresponder
a los reparos tras la guerra contra los franceses. Tiene banco,
un cuerpo y un remate moderno. Destaca la talla del Crucificado,
barroca, con un Cristo muerto, con la cabeza ladeada, anatomía
naturalista y paño de pureza con pliegues rígidos.
Va con él una imagen de la Dolorosa del XIX, de las de
vestir.
En el sotocoro se encuentra una sillería
moderna, y un órgano fechado en 1846, mientras que en
el sotocoro se puede ver una pila bautismal con taza semiesférica
gallonada, medieval. Como es habitual, en la sacristía
se guardan algunas piezas de platería.
Junto a la iglesia y junto a una zona de esparcimiento,
nos encontramos la casa parroquial, que constituye un volumen
cúbico de cierto empaque. Va con muros de mampostería
y se cubre con un tejado a cuatro vertientes.
Joseba ASIRON SAEZ (2006)