Arquitectura
civil: Un palacio de planta rectangular del siglo XVI,
que aprovecha la primitiva estructura medieval. La fachada del
mismo se divide en dos cuerpos más ático, levantados
en sillarejo con cadenas de sillar reforzando las esquinas.
A la altura del segundo cuerpo hay una ventana renacentista
con un doble arco ligeramente apuntado, protegida con una moldura
pentagonal en forma de baquetón triple. Muy cerca de
este palacio, se sitúa un torreón de origen medieval
y planta cuadrada, realizado en sillarejo. Conserva connotaciones
defensivas, con una fachada principal dividida en tres cuerpos
y ático, en los que de forma simétrica, se distribuyen
seis pequeñas ventanas rectangulares. Destacan el torreón,
la cornisa moldurada que separa los cuerpos, así como
la cubierta a cuatro aguas.
La
iglesia parroquial de San Andrés es un templo
de estilo protogótico del siglo XIII, cuyas obras se
prolongaron hasta el siglo XVI. Presenta una sencilla planta
de forma rectangular, que se prolonga hasta la zona del ábside
semicircular de origen románico. La nave se cubre mediante
cuatro tramos de bóveda de medio cañón
apuntada, separados por robustos arcos fajones y cuyo peso es
soportado por pilares. Al exterior el conjunto se presenta como
una construcción de traza horizontal, en la que se diferencian
la factura medieval realizada en sillarejo y los añadidos
posteriores efectuados en piedra de sillería. Entre los
elementos que configuran la estructura externa destaca la portada
del siglo XIII situada en la zona de la Epístola; se
trata de un pequeño conjunto formado por un arco apuntado,
sobre el que se superponen tres arquivoltas horizontales, decoradas
con motivos geométricos y vegetales. Un pequeño
pórtico del siglo XVI, cobija la portada, mediante un
gran arco rebajado que se alza sobre robustos pilares. A los
pies de la parroquia de San Andrés, se localiza la torre
de origen medieval. Se alza en sillarejo, con una sólida
estructura de base rectangular, sobre la que se prolonga una
doble apertura rebajada que efectúa las funciones de
campanario.
Ente los elementos
que configuran la decoración interna parroquial, destacan
las pinturas murales góticas, de estilo lineal, que decoran
el ábside semicircular románico. Se trata de unas
desconocidas pinturas, insertas longitudinalmente entre arquillos
de sección trilobulada. Aunque su conservación
no es buena y se ha perdido su primitiva riqueza cromática,
todavía se pueden contemplar y estudiar diferentes escenas
atribuidas al Juicio Final y a la vida de Cristo. En el interior
del templo, también se aloja un repertorio retablístico
con piezas de los siglos XVI y XIX.
El retablo mayor
se ubica en la zona del Presbiterio. Se trata de una pieza neogótica,
cuyo interés reside en las obras de imaginería
que alberga. Entre las mismas, destacan una talla de San Andrés
de estilo gótico del siglo XV y una imagen de San Pedro
de la segunda mitad del siglo XVI. Otros retablos de interés
son las piezas manieristas del siglo XVII, dedicadas a Santa
Ana y a la Virgen del Rosario, respectivamente.
Fernando GARCÍA
NIETO