Arquitectura
civil: En
cuanto a las construcciones propiamente dichas, se observan
tipologías muy diversas, para adaptarse a las diferentes
necesidades y posibilidades económicas. Así, pueden
observarse chalets y unifamiliares exentos y rodeados de zonas
ajardinadas privadas, grupos de viviendas adosadas con huerta
y/o jardín, y hasta algunos embrionarios bloques de pisos,
que en ningún caso superan las tres alturas. Tal vez
el mayor acierto haya sido el mantener, para todas las edificaciones,
un único patrón constructivo, que quiere inspirarse
en la arquitectura popular de la zona. Los muros son enlucidos,
blancos y sin cadenas de sillar salvo excepciones, aunque a
veces se disponen zócalos de losa de piedra. Los vanos,
rectangulares, abundantes y de buen tamaño, van con carpintería
de madera y con contraventanas del mismo material. No faltan
los miradores ni algunas largas balconadas. Los edificios rematan
con tejados a doble vertiente, cubiertos con la típica
teja árabe. Por último, hay que destacar el vistoso
frontón, verdadero centro de la vida social del lugar,
que se edificó con estructura de madera, que afecta también
a la cubierta, y cierres exteriores de hormigón.
Ermitas:
Aunque hoy en día no se registran ermitas en este término,
Pérez Ollo cita el testimonio de un vecino que al parecer
afirmó que había llevado las imágenes a
la parroquia de Jaunsarats. Según algún autor
pudo tratarse de la ermita de San Salvador de Olarunbe, lugar
que se había citado ya para el siglo XI y que figuró
luego como despoblado.
Joseba ASIRON SAEZ
(2007)