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Entre
los más destacados está un edificio gótico
de principios de siglo XVI situado en el barrio San Andrés,
una casa situada en la calle Legarcia de la misma época,
en cuyo dintel aparece un niño desnudo, una casa situada
en el barrio de San Sebastián, o las casas de los Munárriz.
Destaca entre los tejados la torre de la iglesia de la localidad.
La
parroquia de Nuestra Señora de la Asunción es un
edificio gótico renacentista del siglo XVI, construido
en 1522 aprovechando el espacio, las estructuras y muros de otro
templo medieval. Destaca en su interior un monumental retablo
mayor dedicado a la Asunción de la Virgen, uno de los primeros
conjuntos navarros que apuntan hacia el Romanismo, aunque todavía
perviven algunos rasgos platerescos. En la casa parroquial se
encuentra una talla de la Virgen con el Niño de comienzos
del siglo XIII.
La ermita Santa Bárbara se encuentra situada fuera del
casco urbano. Se trata de una construcción gótica
de 1500, aunque su aspecto actual bedece en buena medida a reformas
modernas. El pueblo contó con otras ermitas dedicadas a
San Miguel, San Sebastián y Santiago.
El Palacio de Andéraz, actualmente colegio, se encuentra
situado en la carretera que une a esta población con Arizala.
Se trata de una construcción de la segunda mitad del siglo
XVI, de estilo manierista de planta en forma de U. A pocos kilómetros
de la localidad se encuentra una de las joyas arquitectónicas
navarras, el Monasterio de Santa María la Real de Iranzu.
El monasterio fue un establecimiento cisterciense cuya existencia
puede remontarse al siglo XI. Anteriormente fue una comunidad
benedictina quien ocupó el lugar, dejando tras su extinción
su iglesia de San Adrián, aprovechada para la fundación
del monasterio. Además de los bienes de la antigua fundación
benedictina, el monasterio se hizo con las villas de Abárzuza
e Ibiricu, las iglesias de Arteaga y Andéraz y otras propiedades
de Artajona.
En el siglo XIII, gracias a las donaciones de reyes, obispos y
nobles, el monasterio de Iranzu llegó a disponer de numerosas
propiedades y posesiones por casi todo el reino de Navarra. En
la segunda mitad del siglo XV Iranzu sufrió las consecuencias
de las guerras civiles, instalándose la penuria y la pobreza
en el monasterio. Los problemas continuaron con la decisión
de los monarcas a ser ellos quienes impusieran a los abades.
En 1839 los monjes de Iranzu se vieron obligados a abandonar el
monasterio, pasando el edificio y sus propiedades a manos del
Estado. Tras el abandono de más de un siglo, de 1839 a
1945, se estableció en el edificio una comunidad de religiosos
teatinos que todavía continúan en la actualidad.
En 1942 la Institución Príncipe de Viana, llevó
a cabo una profunda restauración.
El recinto de Iranzu tiene una compleja estructura, propia de
los monasterios medievales. Del conjunto destaca su gran iglesia,
el claustro, y las dependencias del mismo, entre las que se encuentra
la sala capitular, la cocina y el refectorio. Pero además
del gran interés que el monasterio despierta por su valor
artístico histórico, destaca también la belleza
de la ubicación elegida para su construcción.
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